
Siempre sigo.
Hay veces en las que me encamino sin mirar hacia atrás ni adelante simplemente me dejo llevar por el viento que sopla mi espalda y me empuja cómplice en el desafío.
Hay otras en las que planeo el destino y me doy cuenta que al final nunca llego porque la espontaneidad no tiene itinerarios.
Salgo a la calle en una noche fría y gris como el fondo de este cuadro que has dejado lleno de polvo en el recuerdo, pero la ciudad es tan grande que es una locura buscarte y vos estas tan cerca del cielo hoy.
Miro mi reloj y el tiempo no me pertenece en este costado del universo, despido el lastre de mis pensamientos y sigo cómo el pájaro que aprende a volar.
Si tan solo pudiera llegar a vos con una señal o regalarte mis ojos, aunque sea en un destello de luz, tan solo de esta manera podrías entender mis palabras que son tantas y han entregado así su valor a la desesperación. Una vez más me tropiezo con este estado que me encontró conociéndonos.
Pero sigo, siempre sigo...
Franky.

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